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20/07/2021

La Certificación dentro de la Simulación Aérea

Por Jaime Valle y Andrés Barroso | Simloc


La certificación de un simulador de vuelo, es decir, su acreditación como herramienta válida para la habilitación de la formación y el entrenamiento de pilotos, consiste en evidenciar ante el organismo regulador que sus características de vuelo coinciden, con un determinado nivel de tolerancia, con las de la aeronave que emula.

El proceso de certificación se desarrolla en una serie de etapas que va desde el diseño y fabricación hasta la puesta en marcha del simulador. Durante este periodo se genera toda la documentación necesaria: los manuales de uso, de procedimientos y de control de versiones de software y equipamiento. 
Por ejemplo, un fabricante de simuladores de FSTD (Flight Simulation Training Device) de base fija como Simloc debe presentar la siguiente documentación, para cumplimentar una certificación:

  • Manual de Funcionamiento del FSTD
  • Manual de Funcionamiento de la IOS
  • Lista de Malfunciones que reproduce el FSTD
  • Manual de mantenimiento del FSTD
  • Listado de equipamiento del FSTD
  • Manual de aceptación de pruebas subjetivas FSTD
  • Listado de planos de la instalación FSTD

 

El procedimiento culmina con la preparación por parte del fabricante de unas Guías de Pruebas de Calificación, conocidas como QTGs, donde se especifica cada una de las características técnicas del simulador y cómo se prueba y comprueba su correcto funcionamiento. 
Tras la realización de unas pruebas objetivas y subjetivas del dispositivo, la autoridad competente certifica, mediante un informe sellado, que éste cumple con unas estrictas normas de diseño y comportamiento acordes con la clase de aeronave que simula.

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  • Niveles de Certificación

Existen distintos organismos de certificación con diferentes niveles. Los más conocidos son la agencia norteamericana FAA (Federal Aviation Administration) y la europea EASA (European Aviation Safety Agency). Hay países que están adheridos a una u otra, aunque no pertenezcan a dichas regiones geográficas. En España, AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) es el organismo encargado de la certificación de los simuladores nacionales, en estrecha colaboradora de EASA. 
Estas serían las categorías de certificación para EASA y FAA y sus equivalencias, de menor a mayor fidelidad respecto a la aeronave simulada: 

 

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Por tanto, los simuladores BITD (Basic Instrument Training Device) y ATD (Aviation Training Device) son unos dispositivos muy sencillos para familiarizarse con conceptos aeronáuticos generales, sin necesidad de que cumplan requisitos específicos de ninguna aeronave ni disponer de un entorno cerrado ni simulado. En los ATD hay dos variantes, los Basic (BATD) y los Advanced (AATD).
La complejidad va en aumento a medida que lo hace el nivel de fidelidad, cuando es necesario que el simulador cumpla aspectos generales de una clase determinada de aeronave. Por ejemplo, a los FNPT II (Flight Navigation Procedures Trainer) + MCC  (Multi-Crew Coordination training) se les exige una cabina completa, cerrada y aislada de distracciones del exterior, que cumpla con el tipo de motorización y MTOW (Maximum Take-Off Weight) de la clase de la aeronave a reproducir, así como procedimientos de entrenamiento acorde a ese tipo de aeronaves. Sin embargo, no están obligados a ser exactamente iguales al de un avión concreto. 
Los simuladores FTD (Flight Training Device) son dispositivos que imitan un modelo de aeronave determinado, por lo que deben emular tanto su comportamiento como sus sistemas y procedimientos. La mayor diferencia entre FTD 1 y FTD 2 está en el número de sistemas del avión a reproducir con exactitud. En este nivel los datos del fabricante son necesarios para justificar el comportamiento de la aeronave. 

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Finalmente, los simuladores FFS (Full Flight Simulator) son los más fieles a la aeronave real, tanto en comportamiento, incluido el movimiento, como en procedimientos y sistemas, siendo el FFS-D el nivel más alto. Se lo suele definir coloquialmente como un avión en el suelo, ya que el comportamiento es imitado mediante toda la información que el fabricante de avión real posee sobre ensayos en vuelo e ingeniería para la obtención del certificado de aeronavegabilidad del avión auténtico. Tanto es así que estos simuladores están matriculados y, muchos de ellos, emplean aviónica y mandos de control de la aeronave que reproducen.

 

  • ¿Dónde se realiza la Certificación?

A diferencia de los automóviles, por ejemplo, qué pasan sólo una homologación por modelo, los simuladores deben ser certificados uno por uno y cuando están instalados y funcionando en la ubicación final del operador. Deben evaluarse en su conjunto, incluyéndose tanto los elementos de hardware como de software y cualquier cambio de alguno de ellos debe ser notificado. También se supervisan factores de seguridad, como la servidumbre de paso alrededor del sistema de movimiento, salidas de emergencia, etc. 
Las autoridades permiten ejecutar ciertas pruebas objetivas y subjetivas en las instalaciones del fabricante, pero las definitivas deben ser realizadas en las del operador para corroborar que en el traslado del simulador no se han producido cambios en sus especificaciones y prestaciones.

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  • El poder de la Certificación

Un simulador certificado garantiza un entrenamiento correcto y realista en relación a la categoría o modelo de aeronave para la cual se está obteniendo una licencia de vuelo o se están haciendo cursos de refresco. Con la obtención de la certificación se ratifica que el entrenamiento es el adecuado para el alumno o piloto, ya que los procedimientos han sido aprobados y cumplen con criterios de seguridad en vuelo y recomendaciones emitidas por autoridades reguladoras, como la ICAO (International Civil Aviation Organization).

En definitiva, un simulador certificado es necesario para que los alumnos cubran las horas de simulador requeridas para la obtención de licencias de vuelo y para que los pilotos con licencia validen sus horas de entrenamiento recurrente.